Fondas, ramadas o chinganas

Fonda"Las fondas o chinganas eran los lugares de entretenimiento del bajo pueblo, establecidas en terrenos abiertos o en sitios más o menos privados. Allí se reunían en los días festivos para gozar extraordinariamente, haraganear, comer buñuelos fritos en aceite, y beber diversas clases de licores, especialmente chicha, al son de una música bastante agradable de arpa, guitarra, tamborín y triángulo, que acompañaban las mujeres con canciones ya amorosas o patrióticas. Los músicos se instalaban en carros generalmente techados con caña o paja, y tocaban sus instrumentos para atraer compradores a las mesas cubiertas con tortas, licores, flores, etc., que los parroquianos compraban para su propio consumo o para las mozas a las cuales deseaban agradar..." ( Santiago a Comienzos del Siglo XIX. Crónica de los Viajeros. Guillermo Feliú Cruz)

  • Chingana: lugares de reunión del sector popular de la sociedad
  • Ramadas: propias del mundo rural
  • Fonda: se distinguía además por ser un lugar para alojar u hospedarse

Las tres eran muy semejantes y se organizaban para las celebraciones religiosas incluida la Pascua.

Cuando Chile alcanzó la anhelada Independencia, los criollos comenzaron a celebrar el aniversario de la Primera Junta de Gobierno (18 de septiembre de 1810) con fondas y ramadas. Bastaban unos cuantos palos, ramas de palmeras, pino y totora en el techo y guirnaldas para iniciar los cantos y las coplas acompañadas de vihuelas, guitarras y arpas. Las parejas bailaban zamacueca, polcas y cuecas.

Las chinganas eran mal vistas por los miembros de la sociedad alta. El continuo malestar que provocaba su funcionamiento obligaba a clausurarlas o regular su funcionamiento. En las chinganas se cantaban canciones obscenas y escandalosas, se bebía mucho alcohol y se jugaba a las cartas. Eran muy comunes las peleas que terminaban frecuentemente con algún muerto.

Las ramadas o chinganas fueron reguladas desde el nacimiento de la República, ya que se instalaban en cualquier sitio eriazo o potrero. Un Decreto de Policía de Buen Orden, del 21 de mayo de 1823, prohibía "las chinganas, ramadas, juegos de bolos, ruedas de fortuna, loterías privadas, rifas y carreras de caballo, sin previa licencia de la intendencia". Agregaba el decreto que se limitaba el horario nocturno de fondas, cafés, billares, pulperías y bodegones. Diego Portales intentó terminar con las chinganas en 1836 sin resultados positivos.

No faltaban excusas para levantar una chingana, las había para los matrimonios, la vendimia, la trilla, el rodeo o con motivo del sacrificio de animales. También se organizaban en las zonas donde se construían los tramos del ferrocarril o caminos.

Quienes habitualmente asistían a las chinganas o ramadas eran las personas de nivel social bajo, razón por la cual se ubicaban en sectores alejados del centro. La gente que pertenecía a la clase alta sólo participaba de las chinganas instaladas en las grandes ciudades y con motivo de celebraciones importantes como las fiestas patrias o la Navidad.

La presencia de mujeres era habitual ya que aportaban la música, el canto y el baile. Les llamaban "cantoras".